En este Día de la Memoria, hablamos con el historiador Gonzalo Sanz Cerbino. Es autor del libro “El Proceso Militar” y analiza la colaboración de los sectores empresariales y de la Iglesia en el golpe de 1976. En La Carretera, el investigador reflexionó sobre la dictadura que marcó la historia nacional. Explicó cómo se gestó y cuáles eran los objetivos de tomar el poder por la fuerza.

“Es una jornada de movilización, para recordar compañeros y compañeras que han luchado por una Argentina distinta y que han caído víctimas de un proceso militar encabezado por empresarios”, señaló Sanz Cerbino. “Se suele decir que los civiles fueron a golpear las puertas de los cuarteles, lo cual es inexacto. No todos fueron, son sectores empresarios de la burguesía que tuvieron un rol organizador en el Golpe de Estado. Es un golpe altamente represivo, con mecanismos destinados a disciplinar mediante el terror a los trabajadores de Argentina. Esto no fue obra simplemente de militares violentos”, sostuvo el historiador.

Sanz Cerbino remarcó el papel de ciertos sectores de poder en este contexto. “Sabían muy bien, antes del 24 de Marzo, lo que iba a pasar. Un punto clave es el Rodrigazo de junio de 1975, un brutal plan de ajuste frente a la debacle económica. Era una devaluación con congelamiento salarial, un avance sobre los ingresos asalariados. El problema es que naufragó porque se organiza un movimiento de delegados y activistas. Se creó una organización empresarial con el claro objetivo de dar un golpe. Estos sectores intervienen señalando que el problema era la ‘guerrilla fabril‘, que tiene poco de guerrilla y mucho de actividad sindical”, explicó. Según el investigador, para ellos, el único camino era el Golpe de Estado.

El historiador también apuntó contra el poder religioso de Argentina. “La iglesia impulsó el Golpe de Estado,  alentaban a las fuerzas armadas a tomar el poder. La Junta Militar tuvo una reunión con las máximas autoridades de la iglesia en el Episcopado un día antes. Hay documentos y testimonios que muestran el apoyo al Golpe, por ejemplo, en los documentos desclasificados de la Embajada Norteamericana en Buenos Aires. Estaban al tanto de las torturas, de las desapariciones. No denuncian, no hacen nada. Deciden no intervenir”, relató. Sanz Cerbino señaló que estos registros salieron a la luz décadas después, cuando Estados Unidos permite acceder a la información.