Una profunda indignación sacude a los residentes de un barrio privado de Neuquén. La determinación judicial de otorgar arresto domiciliario a un empresario declarado culpable de abusar sexualmente de su hijastra generó un repudio generalizado.
Los vecinos reaccionaron de manera inmediata ante el regreso del abusador a la zona residencial. Los manifestantes se concentraron en las afueras de la propiedad arrojando basura, golpeando cacerolas y colocando carteles de protesta contra los magistrados.
La movilización comenzó el jueves y sumó una mayor convocatoria durante la tarde del viernes. En el lugar se desplegó un fuerte contingente policial con el objetivo de resguardar el inmueble y evitar destrozos mayores en la estructura.
Las familias del sector expresaron su preocupación debido a la presencia constante de menores de edad en las calles internas. Algunos niños del vecindario ya observaron el dispositivo de monitoreo electrónico que porta el sentenciado en su cuerpo.
En declaraciones a la prensa regional, uno de los vecinos manifestó el malestar colectivo que se vive en el complejo habitacional. “Los vecinos estamos reunidos porque tenemos conviviendo dentro del barrio a un violador”, afirmó con preocupación.
El mismo residente cuestionó con dureza el destino de los recursos estatales para brindar seguridad al delincuente. “Hoy quienes tendríamos que estar protegidos somos los ciudadanos, pero a quien se protege es a un violador que recibió prisión domiciliaria”, aseveró.
La polémica medida fue dictada por el Tribunal de Impugnación tras anular la prisión preventiva que el implicado cumplía en una dependencia policial. Los jueces argumentaron que no existían justificaciones sólidas para modificar el régimen de reclusión domiciliaria inicial.
El empresario fue hallado culpable por unanimidad por un jurado popular debido a los delitos de abuso sexual y corrupción de menores. La fiscalía solicitará una pena que podría alcanzar los 35 años de cárcel en la próxima audiencia de determinación de pena.