El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alertas amarillas y naranjas para las provincias de Neuquén y Río Negro. Durante este martes 10 de febrero, la región enfrentará condiciones meteorológicas extremas que requieren la máxima precaución de los ciudadanos. El organismo detalló que se trata de un fenómeno combinado que incluye fuertes ráfagas y precipitaciones de variada intensidad.
Desde el organismo pusieron especial énfasis en la alerta naranja por viento que afectará a gran parte de los territorios provinciales. En este nivel de riesgo, se esperan ráfagas que podrían superar fácilmente los 110 kilómetros por hora. Esta situación representa un peligro potencial para la circulación en rutas y la estabilidad de estructuras ligeras en las zonas urbanas.
En las áreas bajo alerta amarilla, el panorama también se presenta complejo para los habitantes del norte patagónico. Se estiman vientos constantes provenientes del sector oeste con velocidades que oscilarán entre los 40 y 60 kilómetros por hora. No obstante, las ráfagas en estas zonas podrían alcanzar los 90 kilómetros por hora durante los momentos de mayor inestabilidad del clima.
El fenómeno no se limita únicamente al viento, ya que la lluvia jugará un papel protagónico en el sector cordillerano. El reporte oficial indica que los valores de precipitación acumulada se situarán entre los 10 y los 25 milímetros. Es importante destacar que, en las zonas de mayor altura, el agua podría transformarse en nevadas o agua-nieve.
La franja horaria de mayor peligro se concentrará principalmente durante la tarde de este martes. En Neuquén, las zonas de la Confluencia, Añelo y Zapala deberán extremar los cuidados ante la intensidad del viento. Por su parte, en Río Negro, las zonas de General Roca y El Cuy figuran entre las áreas más expuestas a las ráfagas violentas.
Se recomienda evitar actividades al aire libre y asegurar elementos que puedan ser volados por la fuerza del aire. Las condiciones tenderán a mejorar gradualmente hacia la noche, aunque la inestabilidad podría persistir en sectores específicos de la cordillera.