El Consejo Provincial de Educación de Neuquén aprobó recientemente un nuevo reglamento de funcionamiento para el servicio de medicina laboral. Esta medida establece un nomenclador estricto que determina la cantidad máxima de días de licencia para diversas patologías docentes. La resolución fue ratificada por mayoría en el Cuerpo Colegiado, contando únicamente con el respaldo de los representantes gubernamentales. Ante este escenario, las vocales gremiales de ATEN manifestaron un enérgico rechazo por considerarlo un avance sobre los derechos laborales.
La normativa implementa un listado detallado donde cada enfermedad tiene asignado un tope temporal específico para el reposo. Por ejemplo, cuadros comunes como bronquitis o artritis permiten hasta cinco días de ausencia, mientras que la sinusitis se limita a cuatro. Incluso patologías más complejas como la neumonía poseen un rango rígido que oscila entre los diez y quince días. Para problemas gástricos menores, el sistema solo contempla un máximo de tres jornadas de recuperación.
Desde ATEN denunciaron que este protocolo ignora la validez de los certificados emitidos por profesionales matriculados externos. Las representantes de los trabajadores sostienen que una auditoría administrativa no puede reemplazar el criterio clínico de un médico de cabecera. Según su visión, esta metodología impone una sospecha constante sobre el personal educativo y dificulta una recuperación efectiva. La mirada del profesional de la salud queda así supeditada a una tabla de valores predeterminados.
Las vocales gremiales afirmaron que este esquema evidencia una profunda falta de sensibilidad ante las realidades individuales de cada paciente. “Allí se observa no solo la deshumanización en los criterios que pretenden imponer, sino también el ninguneo sobre un certificado médico emitido por un profesional”, expresaron mediante un comunicado. Para el sindicato, la función principal del departamento de salud debería ser la prevención y el cuidado integral de los agentes.
María Luján Noé, vocal por la rama Media, advirtió que el Ejecutivo ya venía recortando días de licencia desde el año pasado. La funcionaria insistió en que la evolución de una enfermedad depende exclusivamente de cada organismo y no de un promedio estadístico. Bajo su perspectiva, resulta inadmisible que una disposición administrativa pretenda fijar de antemano el tiempo necesario para sanar. Por tal motivo, el gremio ratificó su postura de no avalar ninguna normativa que limite la autonomía médica.
Licencias
El nuevo nomenclador también endurece los requisitos para las licencias por salud mental, un área sensible dentro del sistema educativo. Los certificados que superen la semana de duración ahora deben ser acompañados obligatoriamente por informes detallados del profesional interviniente. Si el tratamiento se extiende más allá de los noventa días, se exige una interconsulta psiquiátrica adicional para validar la continuidad. Al cumplirse un año de licencia, el docente deberá someterse a una evaluación psicodiagnóstica completa.
En el ámbito de la salud física, afecciones como conjuntivitis o flemones dentarios quedaron estipuladas en cinco días de máximo. Otras dolencias como la dermatitis o las micosis cutáneas permiten hasta una semana de retiro de las aulas. Este control minucioso busca reducir el ausentismo, pero el gremio lo interpreta como una medida de ajuste autoritaria. La tensión entre la eficiencia administrativa y el bienestar docente parece haber llegado a un punto crítico tras esta sesión.
Finalmente, ATEN calificó el modelo de gestión actual como deshumanizado y alejado de las necesidades reales de las escuelas. “Decimos basta a este modelo que hoy es avalado por los representantes del Gobierno”, concluyeron las autoridades gremiales tras conocerse los detalles técnicos.