La justicia neuquina dictó sentencia este jueves contra la oficial Camila Rocío Speranza por el accidente ocurrido a fines del año pasado. En una audiencia celebrada al mediodía, las partes alcanzaron un acuerdo que define la situación procesal de la uniformada. El hecho, que conmocionó a la localidad de Plottier, tuvo como víctima a Catalina, una niña de apenas nueve años.
La pena impuesta consiste en dos años y siete meses de prisión de ejecución condicional para la conductora del patrullero. Además, se estableció una inhabilitación especial de cuatro años para conducir cualquier vehículo motorizado. La sentencia comenzó a regir de manera inmediata tras la validación del acuerdo entre la defensa y la querella.
Esteban Galceran, padre de la menor, manifestó su postura tras conocerse la resolución judicial en un medio radial. El hombre enfatizó que la lucha de la familia siempre estuvo orientada a obtener justicia por las secuelas permanentes. “Por más que mi hija se recupere no será la misma”, expresó con dolor ante la prensa local.
El progenitor también reflexionó sobre la formación de las fuerzas de seguridad y la prevención de futuras tragedias similares. Consideró que la condena debe funcionar como un precedente para mejorar la capacitación de los efectivos que patrullan las calles. “Esto tiene que servir para sacar mejor gente y más preparada a la calle”, remarcó Galceran con firmeza.
Respecto a la salud de Catalina, la familia confirmó que la pequeña permanece internada en un centro médico de Capital Federal. La niña atraviesa un complejo proceso de rehabilitación debido a las gravísimas lesiones sufridas durante el impacto del móvil policial. Los médicos monitorean su evolución diaria mientras recibe diversas terapias especializadas para recuperar su movilidad.
A pesar de la gravedad del cuadro, su padre se mostró optimista respecto a los pequeños avances detectados recientemente. “Está evolucionando súper bien. Su cuerpito todavía no se mueve, pero estamos esperanzados”, concluyó el hombre sobre el estado de su hija. La comunidad de Plottier sigue de cerca la recuperación de la niña tras el cierre del proceso penal.