El sector energético argentino cerró el mes de junio con indicadores sin precedentes. La producción no convencional y el comercio exterior alcanzaron registros históricos para el país. De acuerdo con un informe de la consultora RICSA ALyC, la formación neuquina de Vaca Muerta registró 2.760 etapas de fractura. Esta cifra representa el mayor nivel de actividad mensual desde que se inició el desarrollo de la cuenca.
El volumen operado significó un incremento del 11,1% respecto al mes anterior. Asimismo, la comparación interanual arrojó un crecimiento del 40% en las operaciones de estimulación.
La empresa estatal YPF encabezó las tareas al concentrar la mitad del despliegue en la región. Detrás se ubicaron Pluspetrol y Pampa Energía, consolidando el avance en diversas áreas de la provincia de Neuquén.
El salto productivo ocurrió en un contexto de alta volatilidad para el valor internacional del crudo. El barril de Brent sufrió una marcada tendencia a la baja debido a la distensión geopolítica en Medio Oriente.
A pesar de la oscilación de los precios, el comercio exterior del sector energético exhibió un desempeño inédito. Las ventas al extranjero de petróleo crudo y combustibles motorizaron este avance exponencial de la economía nacional.
Según los datos oficiales del INDEC recopilados en el documento, la balanza energética registró un superávit de 1.543 millones de dólares. Este saldo positivo se consolidó como el más elevado de la historia sectorial.
La histórica marca de la balanza representó el 44% del superávit comercial total de la Argentina. De esta manera, el polo hidrocarburífero se afianza como el principal motor de divisas para las reservas locales.