Los jubilados de la ciudad de Neuquén realizaron una nueva movilización por las calles del centro capitalino para visibilizar su descontento ante los recortes en las prestaciones del PAMI. En esta oportunidad, la marcha sumó el respaldo directo de la Confederación General del Trabajo (CGT) regional, las dos CTA, la UTEP y la Asociación Bancaria.
La columna de manifestantes partió desde la sede de la obra social médica y avanzó hacia el Banco Nación antes de emprender el regreso al punto de origen. La jornada se inscribió en el marco del Plan de Lucha Nacional impulsado por las centrales obreras contra el deterioro en las condiciones de vida de la clase pasiva.
El representante de la CGT, Ramón Colo Fernández, ratificó el acompañamiento del sector sindical ante el complejo escenario socioeconómico. En ese contexto, el dirigente remarcó: “Sigue el Estado Nacional con sus recortes, no dándole respuesta, como así pasó con Educación, con Salud, y muchas cuestiones más que tienen que ver con el área social”.
Desde la agrupación Jubilados Insurgentes valoraron el acompañamiento gremial durante la protesta semanal. Un referente del espacio, identificado como Luis, agradeció la presencia de las organizaciones tras destacar que el colectivo necesita sumar volumen para sostener la firmeza de sus reclamos ante las autoridades nacionales.
Por su parte, el secretario general de La Bancaria, Adrián Medina, expuso situaciones concretas de desatención hacia los adultos mayores. El sindicalista cuestionó el cierre del anexo de cobro del Banco Nación en la zona céntrica y sostuvo que “es el ejemplo claro del trato que le está dando el Gobierno Nacional a los jubilados, que a través de su política lo va excluyendo cada vez más y más”.
Medina agregó que el sector sufre un retroceso constante tanto en el poder adquisitivo de sus haberes como en el acceso a la cobertura de salud. El dirigente calificó a la población jubilada como un grupo profundamente vulnerable que requiere contención urgente por parte del Estado.
Los referentes sindicales coinciden en que las pérdidas en prestaciones médicas y poder de compra no constituyen un hecho aislado. Según manifestaron, las consecuencias de las políticas económicas nacionales comenzaron a sentirse con mayor severidad desde los primeros meses de 2024.