El Sindicato de Trabajadores Petroleros Privados de Neuquén, Río Negro y La Pampa renovó su estado de alerta. La entidad gremial denunció la elevada siniestralidad laboral y el deterioro crítico de los caminos que conducen hacia Vaca Muerta.
El gremio decidió respaldar una iniciativa en la Legislatura neuquina para exigir informes oficiales a las petroleras. Las autoridades buscan fiscalizar las normas de seguridad que aplican las firmas en los distintos yacimientos operativos.
En materia de transporte, la conducción sindical advirtió sobre el peligro constante que enfrentan los choferes en las rutas. Los referentes del sector mantienen reuniones periódicas con las cámaras patronales para buscar soluciones urgentes a la problemática.
“Las rutas están totalmente deterioradas y se van a seguir llevando vidas. La posibilidad de Vaca Muerta no va a ser viable con una conectividad vial tan decadente”, afirmó Marcelo Rucci al describir el escenario vial actual.
Conflicto por el empleo y el estado de las rutas
Frente a este panorama, el dirigente anticipó la firma de un convenio económico entre las empresas operadoras y el Gobierno provincial. El acuerdo permitirá inyectar fondos privados destinados exclusivamente a la pavimentación y reparación de las trazas más transitadas.
Por otra parte, la conducción sindical rechazó de manera categórica los intentos de reestructuración en firmas de servicios especiales. Rucci cuestionó la brecha entre las promesas de la industria energética y la situación laboral en los campos.
“La gente viene escuchando el lobby que hace el empresariado, pero la realidad es que todavía esto no arranca en la medida de lo que se ha vendido”, graficó el líder sindical sobre la demanda real de personal.
Asimismo, el gremio fijó una postura firme ante la posibilidad de despidos en el sector petrolero. “No estamos dispuestos a que Halliburton ni nadie nos tire gente a la calle”, sentenció Rucci.