La creciente tensión dentro de la Policía de Neuquén alcanzó un punto crítico tras las declaraciones de sus propios integrantes. Sergio Alvear, referente de la agrupación Retirados por la Vida, advirtió que la fuerza atraviesa un proceso de precarización sin precedentes. El vocero denunció que el actual Gobierno no cumplió con las mejoras estructurales prometidas, y profundizó el malestar en las filas policiales. Según el diagnóstico, la desidia oficial afecta tanto la operatividad en las calles como la dignidad de las familias uniformadas.
El foco principal del conflicto es el atraso salarial que sufren los uniformados. Alvear detalló que el sueldo básico de un agente apenas ronda los 190 mil pesos. Esta cifra se encuentra alarmantemente por debajo de la línea de pobreza y de la canasta básica actual. “Se prometió un aumento histórico que nunca se materializó”, sentenció el referente, subrayando el malestar que existe en las comisarías por la falta de respuestas concretas.
La caída del poder adquisitivo no es un fenómeno nuevo, sino un problema estructural de larga data. Desde el sector aseguran que no hay una recomposición real del básico desde el año 2013. Hasta el momento, solo se han aplicado ajustes vinculados a la inflación, los cuales resultan insuficientes para cubrir el costo de vida patagónico. Ante este escenario, los trabajadores exigen un incremento urgente del 200% para recuperar el terreno perdido.
Más allá del dinero, las condiciones operativas rozan la precariedad absoluta en varios puntos de la provincia. Se denunciaron casos de efectivos que deben viajar entre localidades haciendo dedo para llegar a sus puestos de trabajo. Alvear explicó que la falta de convenios de transporte y la ausencia de compensaciones por desarraigo obligan a los agentes a situaciones indignas. “El sistema necesita ser replanteado en su conjunto”, afirmó con preocupación el exefectivo.
La crisis habitacional también golpea con fuerza a los nuevos aspirantes que llegan desde el interior neuquino. Muchos jóvenes no cuentan con alojamiento ni asistencia estatal para radicarse en las zonas donde son destinados. A esto se suman dificultades graves para el personal con discapacidad, quienes encuentran barreras insalvables para acceder a una vivienda digna. La falta de respaldo institucional parece ser la regla y no la excepción.
En el plano operativo, el diagnóstico no es más alentador. Alvear advirtió que las reformas legales recientes han quitado facultades clave a la policía en la vía pública. Según su visión, existe una jerarquización ficticia donde se crean rangos nuevos pero no se mejora la capacidad de intervención. Esto genera una sensación de desprotección tanto en el personal civil como en los propios uniformados.
A pesar de las carencias, el referente destacó que la fuerza neuquina sigue siendo una de las más capacitadas del país. Sin embargo, advirtió que el alto nivel profesional no puede sostenerse sin una retribución justa y herramientas adecuadas. El diálogo con el Ministerio de Seguridad permanece estancado desde marzo, lo que aumenta la incertidumbre. La familia policial espera señales claras antes de que el conflicto escale a medidas de fuerza mayores.