Los residentes del barrio Cuenca XV iniciaron una protesta este viernes con un corte de tránsito total. El detonante fue un violento enfrentamiento armado ocurrido la noche anterior que atemorizó a toda la comunidad. Los manifestantes exigen la presencia inmediata del Ministro de Seguridad, Matías Nicolini, para garantizar mayores controles en el sector. La manifestación se concentró en el cruce de las calles Necochea y Poliansky mediante una quema de neumáticos.
La tensión se originó tras un tiroteo entre dos grupos familiares que mantienen una relación extremadamente conflictiva. La Policía de Neuquén debió desplegar un amplio operativo con móviles de las comisarías 16 y 18 para contener la situación. Según las primeras investigaciones, la disputa familiar escondería un trasfondo vinculado al control del territorio para la venta de estupefacientes. El escenario fue descrito como caótico por los efectivos que llegaron inicialmente al lugar de los hechos.
El comisario inspector Agustín Galeano detalló que la prioridad absoluta fue detener la escalada de agresiones físicas y disparos. “Cuando hay disparos y agresiones, nuestra prioridad es hacer cesar la violencia”, explicó la autoridad policial respecto al procedimiento. Durante la intervención, las fuerzas de seguridad lograron demorar a dos adultos y a un menor de 17 años. Los tres sospechosos quedaron a disposición de la Justicia mientras se investiga su participación directa en los disturbios.
Posteriormente, los peritos realizaron un rastrillaje exhaustivo en la zona del conflicto para recolectar evidencias balísticas. En el sitio se hallaron seis vainas servidas de calibre 9 milímetros, lo que ratificó la gravedad del uso de armas de fuego. También se procedió al secuestro de un caño de gas modificado, presumiblemente utilizado como arma de fabricación casera. Afortunadamente, a pesar de la intensidad de los ataques, no se registraron heridos entre los participantes ni daños en las unidades policiales.
Críticas al gobierno
La indignación de los vecinos radica en que estos episodios de violencia se han vuelto una constante en su vida cotidiana. Una vecina con dos décadas de residencia en el barrio, relató el desgaste emocional que sufren las familias. La mujer describió un ambiente de arrebatos permanentes y personas deambulando a toda hora con intenciones delictivas. El temor a un desenlace fatal es la principal preocupación de quienes habitan esa zona del oeste neuquino.
La crítica hacia las autoridades provinciales fue contundente durante la tarde de protesta sobre la calzada. “Nos sentimos atados de manos. Esto es zona liberada”, aseguró la vecina ante los medios. Los residentes aseguran que los robos y los ingresos a viviendas particulares ya forman parte de una rutina insostenible.
Actualmente, la Fiscalía analiza las pruebas recolectadas y los testimonios de los involucrados para determinar los pasos legales. Mientras tanto, el clima en Cuenca XV sigue siendo de extrema vigilancia y malestar social profundo. Los vecinos recalcaron que su único objetivo es recuperar la tranquilidad perdida por el avance de las bandas delictivas.