La Facultad de Humanidades impulsó una jornada comunitaria para reparar las obras afectadas en sus instalaciones. La iniciativa busca recuperar los murales y la cartelería del edificio Noemí Labrune y la biblioteca institucional.
Los hechos vandálicos se registraron en dos momentos diferentes del calendario académico regional. Las autoridades académicas explicaron que los primeros episodios ocurrieron durante los primeros días de julio.
La segunda agresión tuvo lugar en el sector específico de la unidad académica de Humanidades. Durante la madrugada de un sábado, desconocidos provocaron severos daños sobre el material gráfico representativo del predio.
La vicedecana Katia Obrist brindó detalles sobre la gravedad de la situación institucional vivida. “Claramente tiene una intencionalidad ideológica o política, porque se atacan imágenes puntuales con las que se identifican diversos sectores”, afirmó la autoridad.
Los responsables del ataque utilizaron las plataformas digitales para adjudicarse los hechos de manera explícita. Además, las autoridades ratificaron la existencia de denuncias previas tramitadas ante la justicia federal por agresiones físicas y verbales.
Los espacios afectados albergan un profundo valor simbólico e histórico para la comunidad educativa local. Las representaciones destruidas evocaban luchas por los derechos humanos, pueblos originarios y la memoria colectiva regional.
El aspecto económico representa un obstáculo de gran magnitud debido al panorama universitario actual. “Desde lo material es un golpe fuerte”, señaló Obrist al referirse a las dificultades presupuestarias que atraviesa la institución.
El Consejo Directivo aprobó un plan integral para declarar patrimonio académico a la iconografía de la facultad. La propuesta contempla un conversatorio sobre restauración junto al centro de estudiantes y organismos de derechos humanos.