El proyecto petrolero Vaca Muerta Oil Sur completó un hito clave con el arribo de sus dos monoboyas a la provincia de Río Negro. Estas piezas gigantescas desembarcaron en el Puerto de San Antonio Este tras su traslado marítimo desde los Emiratos Árabes Unidos.
Las estructuras se posicionarán frente a las playas de Punta Colorada para constituir la base logística del complejo offshore. Esta iniciativa privada involucra un desembolso cercano a los 3.000 millones de dólares para potenciar el transporte de hidrocarburos.
El objetivo principal de la obra radica en optimizar el despacho de crudo no convencional producido en la cuenca neuquina. La infraestructura permitirá el amarre directo de buques tanqueros tipo VLCC, las embarcaciones de transporte energético más grandes de la industria global.
Estas naves de gran calado pueden albergar hasta dos millones de barriles de petróleo por cada travesía marítima. El consorcio de operadoras detalló que el equipamiento corresponde al diseño técnico de amarre por patas catenarias.
Este sistema flotante permite a los navíos concretar las maniobras de carga en alta mar sin requerir puertos fijos. La ubicación definitiva de los dispositivos flotantes se fijó a siete kilómetros de la línea costera rionegrina.
Nueva infraestructura estratégica para el mercado exportador
Una red de tuberías sumergidas de gran flexibilidad conectará las boyas con los mandos de control de la costa. Cada unidad se asegurará al fondo marino mediante un entramado especial de seis anclas de máxima resistencia.
El esquema técnico incluye colectores submarinos que articularán el flujo entre el caño principal y los cargueros. “Las monoboyas son un componente estratégico de la infraestructura de exportación de VMOS”, afirmó Gustavo Chaab, máxima autoridad ejecutiva de la compañía.
Chaab agregó que este paso afianza una logística internacional capaz de acompañar el incremento de la extracción nacional. La alianza corporativa reúne el esfuerzo de firmas como YPF, Vista, PAE, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol.
La meta compartida apunta a eliminar los cuellos de botella que frenan el despacho del crudo hacia el exterior. “La llegada de las monoboyas representa un paso clave hacia la puesta en marcha del proyecto”, puntualizaron desde el consorcio empresarial.