El cierre de locales comerciales en pleno centro de Cipolletti comenzó a encender alarmas entre comerciantes y empresarios de la región. La situación tomó mayor visibilidad tras el cierre del local de Pardo y de otros comercios en una de las zonas más transitadas de la ciudad.
El vicepresidente de la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro (FEERN), José Luis Bunter, advirtió en AM740 que el fenómeno no es aislado y forma parte de una crisis económica nacional que golpea especialmente a las pymes.
“Si nosotros acá estamos mal, imagináte el resto del país”, sostuvo, al remarcar que incluso en una región favorecida por el impacto de Vaca Muerta la actividad comercial atraviesa un momento crítico.
Bunter explicó que, según datos del sector, en el último período cerraron alrededor de 22.000 pymes en Argentina y aseguró que el caso de Pardo generó un fuerte impacto social porque expuso una realidad que muchos vecinos ya empezaban a notar: locales vacíos, persianas bajas y caída del movimiento comercial.
“Cuando la gente empieza a caminar el centro y ve comercios cerrados, ahí toma dimensión de lo que está pasando”, afirmó.
El dirigente empresarial señaló que muchos negocios no logran sostener los costos de funcionamiento, especialmente alquileres, impuestos, servicios y gastos financieros. Además, remarcó que algunas empresas optan por abandonar el centro y trasladarse a barrios con costos más bajos.
Sin embargo, aclaró que el caso de Pardo tiene otra dimensión debido al volumen de empleo que generan este tipo de firmas.
“Cuando llega una empresa grande a una ciudad, genera trabajo para muchísima gente: vendedores, limpieza, seguridad, depósito, mantenimiento. Cuando cierran una sucursal, el impacto es enorme”, explicó.
Bunter también vinculó directamente la caída del consumo con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el fuerte endeudamiento de las familias.
“El 72% de los trabajadores gana menos de un millón de pesos. La gente ya no usa la tarjeta para comprar un televisor o un lavarropas; hoy la usa para comprar comida”, sostuvo.
Según describió, muchas familias pagan únicamente el mínimo de las tarjetas de crédito y terminan atrapadas en una “bola de nieve” financiera que se vuelve imposible de afrontar.
En paralelo, aseguró que las propias pymes también quedaron atrapadas en créditos tomados durante el último año con la expectativa de una recuperación económica que nunca llegó.
“Muchas empresas se endeudaron pensando que iba a venir una reactivación. Hoy no pueden pagar y terminan refinanciando deudas enormes con intereses altísimos”, afirmó.
El dirigente cuestionó además la falta de políticas orientadas al mercado interno y reclamó mayor intervención del Estado para evitar una profundización de la crisis.
“Hay mucha política macroeconómica, pero no se está mirando lo que pasa abajo, en las pymes y en las familias”, aseguró.
Bunter advirtió que, si no se toman medidas para recomponer salarios y aliviar el endeudamiento de hogares y empresas, la situación podría agravarse en los próximos meses.
“De acá a cuatro meses esto puede ser insoportable”, alertó.
Finalmente, remarcó que el problema excede a un partido político y pidió acuerdos amplios para sostener el entramado productivo y comercial.
“Tenemos que dejar de lado las individualidades y pensar cómo sacar adelante el país”, concluyó.
Cipolletti, 7 de mayo de 2026.