La Universidad Nacional del Comahue en Neuquén vivió una jornada de tensión este jueves. El hallazgo de un mensaje intimidatorio en uno de los baños de la institución obligó a las autoridades a activar de inmediato un protocolo preventivo contra explosivos. La situación generó el desalojo de estudiantes y docentes de diversos sectores para permitir la inspección exhaustiva de las instalaciones educativas.
Santiago Núñez, secretario general de la casa de estudios, brindó detalles sobre el incidente en comunicación con medios locales. Según explicó el funcionario, el escrito contenía una advertencia sobre un posible evento violento que ocurriría durante la tarde. No obstante, el texto carecía de precisiones técnicas y se limitaba a mencionar de forma amplia a los edificios que componen el predio universitario.
La localización de la amenaza fue clave para delimitar el inicio de los operativos policiales. El mensaje estaba pegado sobre los azulejos de un sanitario ubicado en una zona de poco tránsito peatonal. “El baño está alejado de las aulas comunes, es un pasillo que llega solo al aula 25”, especificó Núñez para dar contexto sobre el sitio exacto del hallazgo.
Ante la incertidumbre, la Fiscalía Federal ordenó la aplicación estricta de las medidas de seguridad vigentes para estos casos. El personal de seguridad procedió a evacuar los salones de clase para facilitar el ingreso de los equipos especializados en búsqueda de artefactos. “Se activó un protocolo de antibombas por la denuncia genérica”, confirmó el secretario general durante el desarrollo de las tareas de revisión.
La recomendación de los bomberos fue ampliar el perímetro de inspección hacia las oficinas de administración central. Esta decisión complicó la logística habitual de la universidad debido al flujo constante de trabajadores en esas áreas específicas. Particularmente, la Facultad de Economía fue uno de los puntos donde los expertos centraron su labor de rastrillaje preventivo.
Las autoridades universitarias manifestaron su compromiso total con la investigación judicial que se inició tras la denuncia. Se busca determinar la autoría del mensaje para aplicar las sanciones legales y académicas correspondientes por la perturbación causada. Núñez recordó que la comunidad estudiantil está conformada por personas adultas, señalando que “el ingreso de alumnos comienza a los 18 años en adelante”.
Hacia el final de la tarde, los especialistas confirmaron que no se hallaron elementos peligrosos en ninguno de los edificios revisados. El campus retomó paulatinamente su actividad normal tras descartarse cualquier riesgo inminente para la integridad física de los presentes. La institución reforzará la vigilancia interna para evitar que se repitan este tipo de actos vandálicos que afectan el dictado de clases.