La comunidad de Neuquén atraviesa horas de profundo dolor tras confirmarse el fallecimiento de Tahiel Herrera. El pequeño de 6 años era buscado intensamente desde la noche del lunes en el barrio Confluencia. Su desaparición movilizó de inmediato a decenas de rescatistas y vecinos de la zona.
El hecho se desencadenó pasadas las 20 horas. En un descuido, el niño se alejó de la casa de un familiar e ingresó al predio del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), ubicado en el barrio Confluencia. El acceso al lugar se hallaba facilitado por un portón que suele permanecer abierto.
Desde el primer momento, la principal hipótesis apuntó a una posible caída en los tanques de tratamiento. Ante este riesgo, la Policía provincial, personal médico y Bomberos Voluntarios iniciaron un operativo contrarreloj. La imagen del menor se viralizó rápidamente en redes sociales para intentar dar con su paradero.
Durante la noche, las autoridades mantuvieron una extrema cautela sobre los avances del rastrillaje. La falta de precisiones incrementó la angustia de los familiares y allegados concentrados en las inmediaciones. Decenas de personas se acercaron al predio sobre la calle Tronador para brindar apoyo a la familia.
Pasada la medianoche, la llegada de vehículos del Poder Judicial y del Cuerpo Médico Forense presagió el fatal desenlace. El despliegue de los peritos confirmó la localización del cuerpo dentro de las instalaciones. La noticia devastó a los vecinos que esperaban un milagro. “Es tan triste todo esto. Ojalá Dios les dé consuelo a su corazón”, manifestó la presidenta de la comisión vecinal, María Eva Arriagada, al referirse al impacto de la pérdida.
La investigación de este lamentable suceso quedó bajo la órbita de la Justicia neuquina. Las autoridades judiciales coordinan las pericias correspondientes para esclarecer las circunstancias exactas del hecho. El caso reabre el debate sobre la seguridad en las dependencias públicas operativas.