Un fuerte operativo policial generó momentos de tensión este jueves en la toma de la calle Pedro Genco. Las fuerzas de seguridad avanzaron sobre el predio ubicado en el extremo oeste de la ciudad de Neuquén. La ocupación había comenzado la semana pasada en un terreno privado proyectado para viviendas sociales.
La zona abarca un terreno baldío donde se instalaron cerca de cien personas en carpas y casillas precarias. Desde la fiscalía señalaron que varios ocupantes provenían de otros puntos del país, pero los voceros de la toma desmintieron esa versión. La controversia sobre el origen de las familias mantuvo el conflicto en debate durante toda la semana.
El clima se endureció tras la detención nocturna de tres personas acusadas de organizar la usurpación. La fiscalía, a cargo de Juan Manuel Narváez, prevé la formulación de cargos en las próximas horas. Los manifestantes criticaron duramente las aprehensiones y denunciaron una falta absoluta de información por parte de los investigadores.
Durante la mañana, la policía reforzó el cerco perimetral para impedir el ingreso de comida y materiales de construcción. Los efectivos comenzaron a desarmar las estructuras instaladas cerca de la arteria principal. El procedimiento provocó malestar entre las personas que permanecían en el lugar observando el despliegue.
Fuentes oficiales aclararon que la medida no constituye un desalojo formal, ya que la orden judicial previa había caducado. Las autoridades explicaron que el personal solo retiró las instalaciones abandonadas y las parcelas desocupadas. Según la versión gubernamental, la intervención buscó evitar que el asentamiento continuara expandiéndose hacia otros sectores.
La jornada cerró con serios incidentes mientras la policía continuaba removiendo las precarias construcciones del sector. Testigos presenciales indicaron que varias familias prefirieron incendiar sus propias casillas antes que dejarlas en manos de las autoridades. La tensión en la zona oeste permanece alta a la espera de definiciones judiciales.