Un jurado popular declaró culpable a Roberto Daniel Sánchez por el transfemicidio de Azul Semeñenko. Tras once jornadas de debate, el tribunal emitió un veredicto de culpabilidad por unanimidad. El acusado fue condenado por homicidio triplemente agravado por ensañamiento, odio de género y violencia de género.
El hecho investigado ocurrió el 25 de septiembre de 2025 en la capital provincial. Azul abordó la camioneta del imputado y se dirigieron al domicilio de este último. En la vivienda, la mujer trans sufrió fracturas severas y veinticinco heridas de arma blanca.
Al día siguiente, Sánchez envolvió el cuerpo y lo trasladó en su vehículo particular. El cadáver fue abandonado en un canal de riego en las afueras urbanas. El hallazgo fortuito del cuerpo se produjo dos semanas después del ataque violento.
Durante los alegatos de clausura, la fiscalía presentó pruebas biológicas, pericias científicas y cámaras de seguridad. El fiscal jefe Agustín García descartó de manera contundente la hipótesis de una pelea previa o emoción violenta. La acusación demostró un despliegue de fuerza desmedido sobre la víctima.
“Es un crimen de odio porque lo dijo un forense, lo dice una antropóloga y un criminalístico especializado en estos hechos. Sánchez la mató por lo que era”, aseveró García.
Fundamentos de la acusación y postura defensiva
La querella remarcó la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encontraba la víctima. El abogado querellante Fernando Gómez sostuvo que los golpes en el rostro reflejaron un rechazo directo hacia la identidad de género.
“Azul tenía identidad y expresión de género en su rostro, y se lo partieron tres veces; esas lesiones constituyen la expresión del odio”, afirmativamente sostuvo Gómez.
Por su parte, la defensa técnica admitió la autoría material pero rechazó las agravantes aplicadas. El abogado defensor sostuvo que su asistido actuó de manera descontrolada ante un contexto de alta presión.
“No vamos a discutir que Sánchez mató a Azul, pero no se considera la presión que tuvo en esa habitación”, argumentó la defensa.
Palabras finales y fallo del jurado
Antes de la deliberación, el juez técnico Luciano Hermosilla le otorgó la última palabra al imputado. Sánchez rompió el silencio que mantuvo durante todo el juicio para dirigirse brevemente a los presentes. “Pido perdón a la familia, nada más por lo que sucedió. Lo siento”, expresó el acusado.
Tras doce horas de trabajo en la jornada final, los doce ciudadanos alcanzaron un veredicto definitivo. La oficina judicial programará la audiencia donde se impondrá la pena de prisión perpetua.