La tensión diplomática entre las principales potencias globales vuelve a impactar de forma directa en el territorio de la provincia de Neuquén. La administración norteamericana de Donald Trump renovó sus exigencias formales para clausurar la base espacial que China opera en Bajada del Agrio. El complejo científico se encuentra en el centro de las disputas geopolíticas por sospechas de seguridad internacional.
El parlamento estadounidense emitió a principios de este año un duro informe técnico respecto de las instalaciones ubicadas en el suelo neuquino. El documento legislativo sostiene firmemente que el complejo asiático realiza tareas de espionaje militar sobre los movimientos estratégicos de Estados Unidos. La preocupación norteamericana ya había quedado plasmada en los acuerdos bilaterales firmados por el presidente Javier Milei.
En las últimas horas, la presión de Washington se materializó en un encuentro clave de altísimo nivel político. Funcionarios del Departamento de Estado y de Seguridad Nacional norteamericanos transmitieron el reclamo de forma directa al asesor presidencial argentino Santiago Caputo. Los pormenores de la reunión reservada fueron consignados por los principales corresponsales de los medios de prensa nacionales.
Según las crónicas periodísticas, un influyente asesor de la gestión de Trump le manifestó formalmente al enviado de la Casa Rosada las intenciones norteamericanas. Los reportes indican que el funcionario extranjero “le transmitió a Caputo el deseo de Estados Unidos de clausurar la presunta base espacial que China instaló en Neuquén”.
Los organismos de inteligencia norteamericanos aseguran tener pruebas concretas sobre las verdaderas funciones de la antena instalada en la Patagonia. Al respecto, trascendió que “la Agencia Nacional de Seguridad considera que la instalación china en Neuquén es una base de espionaje que tiene como principal target a los Estados Unidos”.
Ante el planteo, el estratega de la administración libertaria expuso las complicaciones legales y contractuales que enfrenta el Estado nacional. En su defensa, “Caputo argumentó que hay un contrato bilateral vigente y que su denuncia podría causar daños diplomáticos y económicos a la Argentina”. La postura nacional busca evitar represalias comerciales por parte de Pekín.
La denominada Estación de Espacio Lejano fue otorgada en comodato por un plazo de cincuenta años durante el mandato de Cristina Kirchner. El convenio binacional cedió un predio de doscientas hectáreas libres de impuestos y sin supervisión de las autoridades civiles de nuestro país. El debate público sobre la soberanía territorial se reinstala con fuerza en el escenario político actual.