El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa lanzó una dura advertencia contra la firma multinacional Halliburton Argentina S.R.L. La conducción sindical acusó a la operadora de pretender asfixiar a las pequeñas y medianas empresas regionales.
La controversia escaló tras la notificación de una drástica quita del 23% sobre los contratos vigentes hasta fin de año. Marcelo Rucci sentenció: “Esto es una calamidad. Las empresas locales son grandes generadoras de trabajo y estas decisiones unilaterales golpean directamente sobre el entramado empresario de la cuenca”.
Desde la entidad gremial calificaron este movimiento como una arremetida unilateral sin precedentes en la cuenca. “Acá no hay una propuesta ni una mesa de diálogo. Una empresa dominante decide mejorar sus números y descarga el ajuste sobre quienes menos margen tienen para soportarlo”, señaló el dirigente. El Sindicato advirtió que no permitirá que la presión económica termine afectando a las fuentes laborales.
La medida de la compañía de servicios petroleros fija un plazo de solo siete días para acatar el recorte. Según la conducción, las contratistas regionales carecen de espalda financiera para asimilar semejante impacto sin reducir sus dotaciones. Ante este escenario, la organización sindical resolvió declararse en estado de alerta. “Esto no puede afectar a un solo compañero. La industria recibió enormes beneficios para invertir y producir. No puede ser que nuevamente pretendan que los más débiles paguen los platos rotos”, sostuvo Rucci.
La exigencia económica ocurre en un contexto de abultados beneficios financieros para la casa matriz extranjera. La corporación global informó recientemente ganancias netas por 534 millones de dólares en el segundo trimestre. A la par, la multinacional destinó cerca de 200 millones de dólares para la recompra de sus propias acciones. Esta disparidad generó un profundo malestar entre los representantes de los trabajadores hidrocarburíferos.
El gremio dejó en claro que no tolerará despidos ni achiques operativos como consecuencia de esta baja contractual. “Cuando se pretende sacar casi una cuarta parte del valor de un contrato que ya está en ejecución, el ajuste termina cayendo sobre el empleo. Y eso no lo vamos a permitir”, remarcó Rucci. La posición sindical busca resguardar de manera tajante la estabilidad del personal contratado.
El dirigente fue enfático al cuestionar la lógica de competitividad implementada por la firma de servicios. “Una compañía global que gana más de 500 millones de dólares en un trimestre no puede pretender que una pyme neuquina de treinta empleados sea la que resuelva su problema de competitividad”, concluyó Rucci. Para el gremio, trasladar la presión financiera al eslabón más débil constituye un retroceso inaceptable. La entidad ratificó que mantendrá la guardia alta para defender el entramado productivo de la provincia.