El escenario político de Plottier sufrió un giro drástico este jueves con la renuncia indeclinable de Luis Bertolini a la intendencia. La decisión fue comunicada inmediatamente después de que el Concejo Deliberante aprobara una suspensión preventiva en su contra. Esta medida legislativa surgió a raíz de la imputación judicial que pesa sobre el dirigente por presuntas negociaciones incompatibles con la función pública.
La salida de Bertolini ocurre en un contexto de extrema tensión entre el Ejecutivo municipal y el cuerpo legislativo. De acuerdo con el orden sucesorio establecido en la carta orgánica local, la conducción de la ciudad quedará bajo la responsabilidad de Malena Resa. La actual titular del Concejo Deliberante, perteneciente al partido Comunidad, asumirá formalmente el mando tras este desplazamiento de autoridades.
Horas antes de presentar su renuncia, Bertolini enfrentó una instancia clave en la Ciudad Judicial. Allí, la jueza de Garantías, Carina Álvarez, desestimó la solicitud de la fiscalía para imponerle prisión domiciliaria al exjefe comunal. A pesar de este alivio procesal, la presión política dentro del recinto legislativo resultó determinante para su alejamiento definitivo del cargo.
El ahora exintendente manifestó su descontento. Denunció de forma abierta la existencia de presiones externas provenientes de la administración provincial. Según sus palabras, se buscó forzar un cambio de nombres en la cúpula del municipio para beneficiar a sectores políticos específicos.
Bertolini, quien había asumido en diciembre de 2023 por el partido Desarrollo Ciudadano, calificó la maniobra legislativa como un ataque a la democracia. Insistió con que “se trata de un intento de golpe institucional”. El dirigente sostuvo con firmeza que no existían argumentos legales sólidos para apartarlo de la conducción municipal de manera anticipada.
Cargos para concejales
Durante sus últimas declaraciones, Bertolini sugirió que varios concejales fueron tentados con promesas de cargos jerárquicos a nivel provincial. Estas supuestas ofertas habrían tenido como objetivo asegurar los votos necesarios para su suspensión. “Esa medida de coerción que pidió la fiscalía es simplemente para que alguien se venga a sentar en mi sillón”, disparó el exmandatario.
Finalmente, el dirigente lamentó no poder completar el ciclo para el cual fue elegido por la ciudadanía. Aseguró que, a pesar de los errores de gestión que pudiera haber cometido, su legitimidad provenía del voto popular. La ciudad de Plottier inicia ahora una etapa de transición cargada de incertidumbre y bajo la atenta mirada de la justicia neuquina.