La nueva gestión de Plottier atraviesa una profunda crisis gremial tras la finalización forzada del mandato del anterior intendente, Luis Bertoloni. Los empleados organizados en los sindicatos ATE, UPCN, UEM y SEM definieron profundizar sus protestas. La determinación gremial derivó en la ocupación por la fuerza de las instalaciones del municipio y en un paro por tiempo indefinido.
La asamblea de trabajadores municipales rechazó de plano una oferta oficial formulada por el Ejecutivo local para abrir una tregua de negociación de diez días. Las organizaciones obreras consideraron que la propuesta de las autoridades resulta inconducente y exigieron soluciones inmediatas para los reclamos de recomposición. La medida de fuerza paralizó de forma total la atención a los contribuyentes y las tareas operativas de calle.
El foco principal de las demandas laborales radica en la liquidación de los haberes mensuales del último período. Los gremios denunciaron que la nueva conducción comunal recortó de forma arbitraria un aumento asociado al ítem de antigüedad laboral. Este beneficio complementario había quedado ratificado mediante un acta acuerdo bilateral firmada por los funcionarios de la gestión de Bertolini.
Desde los gremios señalaron que la quita de este derecho afectó severamente el poder adquisitivo de la planta permanente de mayor experiencia. Según las proyecciones realizadas por las áreas contables de los sindicatos, los descuentos aplicados alcanzaron sumas cercanas a los 100 mil pesos por empleado. Por este motivo, evalúan iniciar acciones en los tribunales ordinarios para reclamar el cobro de la deuda.
Por su parte, el Ejecutivo que conduce la intendenta Malena Resa argumentó que el compromiso de la gestión anterior desequilibra el presupuesto de las arcas públicas. Los funcionarios explicaron que las cuentas de la comuna se encuentran en una situación crítica que exige revisar exhaustivamente la viabilidad técnica de cada convenio.
“Las instituciones no se toman; se respetan”, manifestaron desde el Ejecutivo municipal. La intendencia calificó los episodios ocurridos en la sede central como un claro acto de violencia institucional que atenta contra el orden democrático. Desde el municipio aseguraron que la propia jefa comunal y sus secretarios sufrieron retenciones forzadas dentro de las oficinas.
El conflicto de los estatales sumó otros motivos de descontento vinculados a las condiciones cotidianas de bioseguridad e higiene en los corralones. Las asambleas reclamaron la entrega inmediata de la indumentaria reglamentaria de invierno y los elementos de protección básica para las cuadrillas externas. Los delegados aseguraron que el personal cumple funciones en la vía pública expuesto a riesgos severos por falta de equipamiento.