El personal de salud mental del hospital de Centenario inició medidas de fuerza ante una situación de abandono institucional que consideran insostenible. La falta de profesionales y el congelamiento de la planta estatal desde 2023 han dejado al sector al borde del colapso operativo. Actualmente, el nosocomio debe cubrir una vasta región que incluye todo el corredor de Vaca Muerta sin los recursos mínimos necesarios.
La escasez de especialistas provocó que la atención por guardias sea intermitente y dependa de la sobrecarga de los pocos agentes activos. Marita Santibáñez, referente del área, advirtió que la demanda desborda la capacidad de respuesta frente a urgencias psiquiátricas y sociales. “No damos abasto para la cobertura de guardias. Hay días que no hay guardia de psiquiatría”, denunció la licenciada en Servicio Social sobre la realidad cotidiana.
A la falta de recursos humanos se suma un deterioro salarial que obliga a los trabajadores a realizar jornadas extenuantes para subsistir. Los ingresos actuales no alcanzan a cubrir la canasta básica, lo que genera un desgaste físico y mental alarmante en el equipo de salud. Por este motivo, el sector exige una recomposición salarial urgente y la implementación de una jornada laboral reducida por actividad crítica.
La suspensión de admisiones ambulatorias desde el año pasado representa uno de los puntos más críticos de esta emergencia sanitaria. Al no haber ingresos nuevos, cientos de personas quedan excluidas de tratamientos preventivos y terapéuticos en un contexto de creciente violencia y consumos. Esta falta de atención primaria deriva inevitablemente en un aumento de crisis que terminan saturando las guardias de emergencia.
“Desde el año pasado tenemos suspendidas las admisiones a nuevos usuarios y usuarias por vía ambulatoria”, explicó Santibáñez respecto al cierre de turnos. El hospital de Centenario es el único centro de referencia público para localidades como Añelo y Rincón de los Sauces, donde no existe oferta privada. La ausencia de dispositivos comunitarios y refugios para víctimas de violencia agrava el panorama, dejando al hospital como el último refugio estatal disponible.
Los trabajadores denuncian que los anuncios oficiales sobre nuevas obras y centros de día no se han traducido en acciones concretas. Mientras el Gobierno provincial promociona inversiones, el personal eventual carece de estabilidad y los concursos para nuevos cargos sufren demoras burocráticas injustificadas. La falta de espacio físico propio en los pocos dispositivos creados recientemente demuestra la desconexión entre el discurso político y la ejecución presupuestaria.
El reclamo gremial busca la apertura inmediata de paritarias y la efectivización de los cargos ya concursados para aliviar la presión laboral. El colectivo de salud mental sostiene que no se puede garantizar calidad de atención cuando los profesionales trabajan bajo condiciones de precariedad extrema. “No es la ley de salud mental, es su implementación”, sentenciaron a través de un comunicado firmado por todo el equipo asistencial del hospital.