La Legislatura de Río Negro aprobó de forma definitiva el pase a planta permanente para más de cuatro mil trabajadores de la administración pública. La medida concreta el acuerdo alcanzado entre el gobernador Alberto Weretilneck y el titular del gremio ATE, Rodolfo Aguiar.
El beneficio alcanza al personal contratado o bajo modalidades de prestación que ingresó antes del último día de 2025. Los agentes deberán haber sostenido la continuidad de sus tareas hasta la vigencia de la nueva norma.
Para acceder a la estabilidad, el personal deberá superar un examen de idoneidad y someterse a controles preocupacionales y psicofísicos. Cada legajo requerirá además una evaluación favorable emitida por la dependencia de recursos humanos correspondiente.
La legislación contempla la creación de la Comisión Ejecutiva Central para fiscalizar todo el proceso con representación estatal y gremial. En tanto, las autoridades provinciales contarán con un período de 60 días hábiles para reglamentar los mecanismos de implementación.
El sector de la salud pública encabeza la nómina de regularización al concentrar cerca del 35% del total de beneficiarios. La porción restante de empleados pertenece a carteras clave como Educación, Desarrollo Humano, el instituto IPROSS y diversas secretarías gubernamentales.
Durante la sesión, el legislador Lucas Pica destacó: “La iniciativa busca otorgar estabilidad a trabajadores que ya desempeñan tareas permanentes dentro del Estado provincial”. Asimismo, el bloque oficialista aclaró que el proceso será optativo y descartó que genere una ampliación del gasto presupuestario.
La propuesta cosechó un amplio respaldo parlamentario al sumar los votos de Juntos Somos Río Negro, el Partido Justicialista y el PRO. Sin embargo, un sector opositor compuesto por siete legisladores rechazó la norma tras argumentar falencias en el tratamiento.
Quienes rechazaron el proyecto cuestionaron la premura del debate y la falta de informes precisos sobre el verdadero costo fiscal de la medida. De este modo se selló un entendimiento político cuyos primeros trazos comenzaron a definirse a mediados de junio.