La investigación por la desaparición de un vecino de Senillosa tomó un rumbo trágico en las últimas horas. El hallazgo del cadáver de Mario Andrés Forquera en un predio rural transformó el caso en una causa por presunto homicidio.
Un punto de inflexión en las tareas de rastreo ocurrió tras ubicar prendas de vestir en un sector dedicado a la cría de cerdos. Las autoridades confirmaron que la indumentaria pertenecía al hombre buscado, lo que derivó en la intensificación de las inspecciones en la zona.
Pocos días después, el personal policial localizó los restos humanos en las inmediaciones del mismo terreno. “El estudio dactiloscópico realizado posteriormente confirmó la identidad de la víctima”, señalaron fuentes vinculadas con el expediente judicial.
Ante el contundente avance de las pruebas, la fiscalía solicitó de inmediato la concreción de siete allanamientos simultáneos. Los procedimientos se ejecutaron en diversos domicilios situados entre la capital provincial y Senillosa.
Las autoridades informaron que los operativos dejaron un saldo de tres personas puestas bajo custodia policial. La fiscal del caso, María Guadalupe Inaudi, dará a conocer las imputaciones formales y la calificación legal correspondiente en el transcurso de las próximas horas.
Con la identificación del cuerpo y las detenciones concretadas, el proceso penal ingresó en una fase crucial. Los investigadores buscan esclarecer las circunstancias exactas del crimen para determinar la responsabilidad individual de cada uno de los sospechosos implicados.
El hombre de 1,60 metros de estatura había sido visto por última vez al salir de su vivienda durante la madrugada del 5 de julio. La denuncia inicial movilizó a la Policía de Neuquén y activó una intensa búsqueda por toda la región.