Un operario que realizaba tareas de mantenimiento encontró restos óseos humanos en un predio abandonado en Plaza Huincul. El hallazgo se produjo en las inmediaciones del sector conocido localmente como el Mirador.
Un propietario de la zona había contratado los servicios del trabajador para desmalezar el terreno. El lote perteneció en el pasado a una antigua firma comercial de la región. Mientras retiraba la vegetación densa, el empleado divisó las estructuras óseas en el interior de una fosa profunda.
La Policía provincial y las autoridades judiciales acudieron de inmediato al lugar tras el aviso. Los efectivos montaron un estricto perímetro de seguridad para preservar las evidencias halladas en el suelo. La fiscalía de turno comenzó a coordinar las primeras tareas de campo bajo un absoluto hermetismo.
Los peritos forenses determinaron de forma preliminar que el fallecimiento data de un tiempo considerable. Las condiciones ambientales y el paso de los años redujeron los restos prácticamente a una osamenta completa. Esta degradación del tejido orgánico sugiere que el deceso ocurrió hace varios años en ese sitio.
Los investigadores policiales recolectaron indicios alarmantes durante la minuciosa inspección ocular de la escena. A escasos metros del cuerpo degradado, los especialistas secuestraron un martillo de obra de gran porte. La herramienta fue resguardada de inmediato para ser sometida a peritajes bioquímicos y de huellas.
La autopsia médica aportó los primeros datos relevantes para sostener la hipótesis de una muerte violenta. Los análisis preliminares sobre el cráneo de la víctima revelaron una fractura compatible con un golpe contundente. Debido a esta lesión ósea, la línea principal de investigación se orienta hacia un homicidio.
El gabinete de Criminalística trabajó intensamente en el terreno hasta altas horas de la madrugada. El personal recolectó muestras de tierra y elementos adicionales para esclarecer el hecho delictivo. El principal desafío para los investigadores es lograr establecer la identidad de la persona fallecida.
El avanzado estado de descomposición del cadáver descarta las metodologías tradicionales de reconocimiento dactilar. La fiscalía ordenó la realización de estudios genéticos complejos sobre las piezas dentales y los huesos recuperados. Los investigadores cruzarán los resultados del ADN con las bases de datos de personas desaparecidas.